COFRADÍA DE SAN JUAN DE JERUSALÉN

 
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COFRADÍA DE SAN JUAN DE JERUSALÉN
 
 
INTRODUCCIÓN E HISTORIA
Bienvenido a la página oficial de la Cofradía de San Juan de Jerusalén de Madridejos.
En ella podrás saber todo acerca de esta Cofradía y sobre la Semana Santa de esta localidad toledana.

La Cofradía de San Juan de Jerusalén nace oficialmente allá por el mes de Febrero del año 1.958, siendo la segunda más antigua de la localidad de Madridejos.

Un grupo de jóvenes entusiastas fue el encargado de dar origen a esta Cofradía con el objetivo de romper la apatía de la Semana Santa de Madridejos. Dicho grupo eligió como primer presidente de la Cofradía a Don Jesús Mora López.

Al margen de la oficialidad de la fundación, los primeros pasos comenzaron a andarse hacia el año 1957 cuando un grupo de jóvenes y niños de esta Parroquia de Madridejos, la mayor de todo el Arzobispado de Toledo, llenos de un fervoroso espíritu religioso y preocupados porque los desfiles procesionales de Semana Santa no tenían el realce y esplendor que nosotros queríamos para nuestro pueblo y parroquia, nos reunimos, en la Sacristía de la Parroquia de El Divino Salvador , junto con el Párroco de la Villa y el coadjutor de la misma, estableciendo la forma de constituir una Cofradía para jóvenes. En aquel loable empeño, el coadjutor de la Parroquia, persona también joven, nos ayudó a fundar, erigir y ordenar la Cofradía, nombrando la primera Junta Directiva, diseñando el hábito que deberíamos vestir y todo lo concerniente a una congregación de tipo religioso (aleccionándonos en el buen hacer y sentir de un verdadero Cristiano) siendo él mismo nuestro capellán.

A la hora de elegir nombre y patrón de la Cofradía, puesto que éramos todos jóvenes célibes, no se dudó en escoger a San Juan Evangelista, el amado apóstol de Cristo (joven y célibe), como titular de Nuestra Cofradía, a la que denominamos como Cofradía de San Juan Evangelista, teniendo como emblema distintivo la Cruz de Santiago, evitando así posibles malentendidos con la hasta entonces única Cofradía de Semana Santa de la Villa, la de Jesús Nazareno y Ntra Sra. de la Piedad, que portaba la Cruz de Malta (o de San Juan) y sabiendo de la relación filial existente entre Nuestro Santo Titular, San Juan Evangelista, y el Apóstol Santiago, patrón de España, por quien los “juanitos” sentíamos gran devoción al igual que por la Virgen del Pilar, patrona de España y que en su manto también llevaba la cruz santiaguista.
La Cofradía se dotó lógicamente de una normativa entre la que destacaba la existencia de un aspirantado al que debían acogerse todos los varones menores de 15 años (pues, por entonces, estaba prohibida la entrada de mujeres) si es que querían pasar a integrarse en la Cofradía como hermanos de pleno derecho, previo consentimiento de la Directiva.

Quedaba por determinar, la indumentaria del hábito sanjuanista que debía portarse en las procesiones, oficios litúrgicos y turno de vela orando al Santísimo Sacramento, fijándose para ello la siguiente norma:

-Los cofrades mayores de 15 años debían llevar túnica blanca con botonadura y cordoncillo rojo, fajín rojo y capa roja (con la cruz de Santiago sobre el hombro izquierdo en color blanco) y capuchón blanco (con el emblema anterior en rojo).

-Los aspirantes vestirían túnica blanca con botonadura y cordoncillo rojo, fajín Rojo, capa blanca (con la cruz de Santiago en rojo sobre el hombro izquierdo) y capuchón rojo (con la mencionada cruz sobrepuesta en blanco).

Tanto los menores como los hermanos mayores llevarían un farol con vástago de madera y luz de vela.

Así las cosas, teniendo que dedicar muchas horas de trabajo, el año 1958, ya pudimos desfilar en la Semana Santa.

Desde el principio, el principal móvil que tuvimos todos los hermanos fue colaborar con la Parroquia en todas sus necesidades. Prueba de ello fue la ayuda que prestamos al Comedor de Caridad, donde acudían a comer los necesitados de la población (así se vino haciendo hasta mediados de los años 60 y más esporádicamente durante la década de 1970). Allí nos desplazábamos, con frecuencia, a servir la comida a los más necesitados e incluso varias veces sufragamos los gastos de la misma.

Siendo todos los miembros de la Cofradía jóvenes y niños, ¿cómo se sufragaban los gastos del Comedor de Caridad y los propios de la Cofradía, como adquisición de instrumentos para la banda de cornetas y tambores, carrozas, Pasos, estandartes y demás?.

Para ello, el año 1959 se fijó una primera cuota anual para los cofrades, de 28 pesetas, cuota de la que quedaban excluidos los menores. Pero con ello no se allegaban los fondos necesarios para todo lo que se quería y debía acometer. Por tanto, se pensaron y realizaron otros proyectos:

Por un lado, se pensó en hacer una rifa popular (para el verano de 1959) en la que se podían elegir un artículo entre los que se encontraban una lavadora, una máquina de coser, una radio, una bicicleta o una olla exprés. Por otro lado, se creó un grupo artístico para ensayar y representar obras de teatro popular (títulos como El Soldado de San Marcial, Un alto en el camino y Los dos sargentos) que consiguieron, entre 1960 y 1966, difundir la cultura teatral (aspecto que creíamos era muy gratificante y necesario para revitalizar y mejorar la vida social y cultural de Madridejos y para el espíritu creador e inquieto de la juventud) obteniendo un gran éxito de público tanto en nuestra localidad como en la vecina Tembleque. En tercer lugar, la Cofradía empezó a tener participaciones en la Lotería Nacional en su sorteo navideño (como se sigue haciendo hasta hoy) intentando buscar la suerte para la Cofradía y los hermanos. También organizamos eventos deportivos, como partidos de fútbol, nuevamente contando con el concurso de los hermanos y nuestras familias y amistades, disputando, amistosamente, la victoria con equipos de la vecina localidad de Consuegra, por lo que concitábamos en torno a los mismos una gran expectación. Pero, quizá, el proyecto más ocurrente que tuvimos fue la celebración de un festival taurino (una becerrada) contando con la participación de atrevidas cuadrillas de hermanos.

Era el verano de 1960 y la Cofradía, una vez aprobada la idea compró 2 vaquillas a una ganadería radicada en una localidad cercana. Puesto que nuestro presupuesto era exiguo, los animales que se compraron fueron muy desiguales, tanto en tamaño como en cornamenta.
"No hay mayor amor que dar la vida por los amigos".

Juan 15, 12-17.
Jesús nos enseña que Él es el "Pan de Vida" necesario para la vida eterna.

Juan 6, 26-58.
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Compradas las reses se pensó en organizar la becerrada para el fin de semana pero el infortunio meteorológico (una gran lluvia) impidió celebrar el espectáculo. Por lo tanto, los animales debieron esperar su hora hasta el siguiente fin de semana, teniendo, mientras tanto, que alimentarles y sacarles a pasear por el ruedo, para evitar su anquilosamiento.

Por fin llegó el segundo domingo pero, como el anterior, otra lluvia impidió hacer el festejo. Ni qué decir tiene que la semana de espera hasta el nuevo fin de semana también tuvimos que alimentar y pasear a las vaquillas. Y al tercer domingo con el sol fuera, se celebró la becerrada. Pero cuál sería nuestra sorpresa cuando al salir el primer astado, éste no embistió, sino que se acercó con mansedumbre al espada que daba la casualidad que le había alimentado días atrás. Otro tanto sucedió con la segunda vaquilla. Como es lógico no se mataron los animales en el ruedo y para evitar que la becerrada fuera un fracaso económico y, resarcir a los asistentes del precio de su localidad, aprovechamos la presencia de los miembros de la Banda de la Cofradía, para que organizasen una charanga improvisada, montando un baile en el ruedo que sirvió para alegrar a la concurrencia presente.

Entre el importe de la taquilla y la venta de los animalillos, los beneficios cosechados ascendieron a 12 pesetas.

Se podrá pensar si aquello realmente daba para mucho. Como es lógico no. Pero todo se suplía con la colaboración altruista de los hermanos y la ayuda de otras personas (muchas mujeres, familiares en distinto grado de nosotros, bordaron los primeros estandartes de la Cofradía). Así se pudo comprar la Carroza y Paso de La Borriquita, los primeros instrumentos de la Banda de la Cofradía y la Carroza y Paso de Jesús amarrado a la columna, pudiendo colaborar económicamente con el Comedor de Caridad de la Parroquia y otras colaboraciones solicitadas por la Iglesia. Pero lo más importante de todo fue la hermandad y el buen ambiente que siempre reinaba y, gracias a Dios, aun reina entre nosotros, expresado con la comida de hermandad el día de la festividad de Nuestro Titular, el 27 de diciembre, tras la misa y la diana por las calles.

Junto con la adquisición de los Pasos antes mencionados la Cofradía intentó tener más, concretamente el que representaba el misterio del Calvario. Para ello, inicialmente, contamos con la ayuda de la Parroquia, que nos cedía la imagen de un crucificado (presente en la Iglesia Parroquial) y la cesión también de la Virgen de los Mártires (que procesiona con nosotros, al ser ya de propiedad de la Cofradía), sin olvidar el importante donativo (hecho por Dª María Doctor, vecina de la Villa) de la imagen de San Juan Evangelista, imagen que mientras la donante vivió permanecía todo el año en su domicilio, siendo recogido por nosotros en las fechas de Semana Santa, realizando allí mismo un ritual basado en el rezo de diversas oraciones, al igual que sucedía cuando se devolvía la imagen una vez acabada la Semana Santa.

Así las cosas, con las imágenes referidas, el Viernes Santo por la noche procesionaba el Paso del Calvario, hasta que a finales de los años 60 principios de los 70 la Cofradía compró la imagen del Crucificado, bendecido como Cristo de las Aguas, que vendría a sustituir al Cristo que venía cediéndonos la Iglesia y que devolvimos a ésta para evitar que se deteriorase.

De esta forma y otras se fue incrementando la Cofradía de San Juan Evangelista (desde 1992 titulada Cofradía de San Juan de Jerusalén).

A día de hoy, prácticamente la inmensa mayoría de aquellos jóvenes y niños que en 1957 fundamos esta Cofradía, y que permanecemos con vida, seguimos perteneciendo a la misma, siguiendo nuestros pasos los que ahora son nuestros hijos y nietos. Es en ellos donde vemos cómo el esfuerzo realizado, con total altruismo y devoción, ha calado de lleno en muchos corazones, cómo la llama que se encendió hace años se aviva con la participación de los más pequeños, nuevos brotes que hacen crecer el árbol de la fe en Cristo. Sí, en esto Nuestra Cofradía ha realizado una loable labor, ya que tenemos, tiene, la característica de ser fiel a sus raíces, recordando que fue fundada por los más jóvenes de la localidad. Así, la Cofradía de San Juan de Jerusalén vuelca sus esfuerzos en acercar a los niños/as a la Semana Santa, acogiéndoles en su seno como Hermanos/as y dándoles la satisfacción de poder sentirse verdaderos partícipes de todos los actos en los que participa la Cofradía durante la Semana Santa. De tal manera, no sólo vemos a juanitos y juanitas formando parte de las filas procesionales, con o sin su capuchón, haciendo incluso el sacrificio penitencial de portar colgado de sus tiernos brazos el característico y pesado farol de la Cofradía, sino que también los vemos agarrando los cordones de los estandartes de la Cofradía, tocando algún instrumento en la Banda de la Cofradía, empujando la pequeña carrocita que sustenta la figura del amado San Juan Evangelista (singular pieza de 1´50 mts, que recuerda al San Juan de Salzillo de la Semana Santa Murciana) comprado específicamente para ellos/as y/o portando los símbolos de La Pasión durante la Procesión del Viernes Santo por la noche, antecediendo al Paso del Calvario, llevando una escalera, una bandeja con los clavos y la corona de espino y otra bandeja con el mazo (singular escena nacida con esta Cofradía de San Juan de Jerusalén que se mantuvo viva hasta la primera mitad de la década de 1970 y que ha vuelto a ser recuperada desde hace 5 años).

Debe hacerse aquí referencia al carácter benefactor que siempre ha sentido, siente y sentirá como propio Nuestra Cofradía, en recuerdo de la labor de socorro que hizo (y aún sigue manteniendo) la Soberana Orden de Malta, más conocida como Orden de San Juan, que poseyó el dominio del Gran Priorato con sede inicial en la vecina localidad de Consuegra y posteriormente en Alcázar de San Juan, territorio del que Madridejos era un importantísimo núcleo poblacional. En recuerdo de aquella Orden Militar que desde la Edad Media sigue existiendo, nuestra Cofradía tomó los colores de la bandera sanjuanista y la cruz que forma parte de nuestro emblema, la cruz de San Juan o de Malta que abraza un escudo en cuyo centro campea la cruz de Santiago Apóstol; singularidad que dos cruces, alusivas a dos Órdenes Militares españolas, sean al mismo tiempo las cruces, que representan a los 2 hijos de Zebedeo, a los dos discípulos de Jesús: a los que él mismo llamaba Boanerges o lo que es lo mismo "Hijos del Trueno"). Pero más aún, lo que tomó fue la idea de realizar labores humanitarias. En la medida de nuestras posibilidades, nosotros no sólo hemos colaborado en el antiguo Comedor de Caridad de nuestra localidad, sino también apoyamos a Cáritas y singularmente realizamos tareas de apadrinamiento de niños necesitados de países desfavorecidos (es el caso de la colaboración con la ONG Infancia sin fronteras), teniendo a día de hoy un niño apadrinado de origen y residencia nicaragüense.

Con gran satisfacción, los fundadores y el resto de Hermanos y Hermanas, nos sentimos orgullosos de todo este periplo vital de Nuestra Cofradía, a la cual ha pasado a formar parte de pleno derecho, como un Hermano más, ostentando el cargo de Presidente de Honor Vitalicio, desde el 18 de marzo de 2004, S.A.R el Príncipe de Asturias D. Felipe de Borbón y Grecia.

 
 
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